Sueño que mis hijos

manejen la finca de cacao

Después de toda una vida dedicada a la producción del café, don José Márquez lucha ahora por levantar su plantación de cacao y vislumbra un futuro tan prometedor que desde ya involucra a sus hijos en un cultivo con esperanza.
La zona cacaotera de Honduras se encuentra en los departamentos de Copán, Santa Bárbara, Cortés, Atlántida y Olancho.

José Márquez es originario de Montevista, Omoa, donde administra su finca, la Santa María de Guadalupe. Recuerda que fue en el año 2011 cuando empezó a sembrar cacao, “mi finca es de plantilla todavía, apenas tiene 4 años y medio” afirmó.
El cambio climático y enfermedades como la roya y la broca lo orillaron a decidirse a cultivar cacao, porque este se adapta mejor  a temperaturas cálidas, como las que imperan cerca de la costa. El café prospera en zonas altas.

“Cuando yo empecé no sabía lo que era el cacao ahora yo sé lo suficiente, incluso para manejar mi finca”, manifestó orgulloso. “En lo económico también me ha ido bien” .

ESCUELAS DE CAMPO

Márquez es de la opinión que participar en las Escuelas de Campo es una experiencia positiva para los productores, porque su metodología  es aprender haciendo, y se comparten experiencias.

Aníbal Ayala, gerente de la Asociación de Productores de Cacao, explica que esta modalidad, ofrece ventajas importantes, como conseguir una mayor cobertura con las jornadas de aprendizaje, la construcción de nuevos conceptos  y formas de trabajar para impulsar una mayor producción.
Además, su costo económico es bajo y se desarrolla en las propias áreas de cultivo. Este programa se pone en práctica todos los meses, beneficiando con ello a unos 400 productores de cacao.
Lo que se pretende es aumentar la producción, productividad y calidad de cacao en sistemas agroforestales, puntualizó.

 

Don José considera que estar  organizados es una ventaja al momento de la comercialización, ya que les da un mayor reconocimiento y se logran negociar mejores precios, además de reducir los costos adicionales.
También abogó por los pequeños productores que, como él, tienen dificultades para que el sistema financiero les apruebe préstamos  a bajos intereses y sin  pedir garantías.

Recalcó que no hay nada más  crítico “que uno tenga un plan y no pueda desarrollarlo por falta de fondos”.
Agregó que su mayor satisfacción consiste en llevar el cacao al centro de acopio porque esto representa el esfuerzo que como familia han realizado.
“Tengo la ilusión de que mis hijos se dediquen al cultivo del cacao, ahorita ellos están estudiando, sueño que ellos manejen la finca. Incluso, si Dios me da fuerza, pondré a estudiar agronomía a la niña más pequeña”.
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Productores cacaoteros beneficiados con jornadas de aprendizaje con la metodología de las ECAS y entrega Herramientas para poda con apoyo de APROCACAHO Y LWR.

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Honduras es un país que se está desarrollando con éxito en el rubro del cacao por sus características  especiales como ser criollo, trinitario y fino.